sábado, 16 de febrero de 2019

El lago es sabio.

Hoy, después de ayer con 37°C, amaneció el lago con una neblina que no nos dejaba verle, ni él a nosotros. El volcán, detrás de esta neblina suspiraba gris, pero no lo veíamos, ni él a nosotros. Pero como el lago es sabio, llamó a sus amigos, los céfiros, y limpió el cielo de la triste neblina, que se convertiría en nube y luego lluvia, que las plantas en las plantaciones reciben como niño el almíbar. Y pudimos ver al lago y el lago a nosotros, y pudimos ver al volcán y el volcán a nosotros; y pudo el volcán ver al lago, y el lago al volcán, y enamorarse.

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