Si no queda claro, acá aplasto los bichos de mi cabeza contra el teclado grabando.
domingo, 4 de diciembre de 2022
jueves, 27 de octubre de 2022
Deidades olvidades
jueves, 6 de octubre de 2022
Este es el título y la coda
Escribí este poema al revés
Así es, estas dos líneas fueron al último
(y con esta fueron tres)
no sé si te quede claro wiña
eran dos
primeras líneas
últimas lineas
las tenía claras hace rato, las
tenía en mi cabeza
quería escribir un poema al revés y
¡ojo, ya lo terminé!
aquí está
así termina y comienza
este poema que escribí al revés
Pero la idea está clara
en estos versos divagando
quizás mucho estoy
¿loco o no?
que este poema al revés lo escribí
dos, tres veces quizá
ya te lo había dicho
Este poema lo escribí al revés
esa fue mi idea
que se lea de adelante para atrás
que se lea de atrás para adelante
"quiero escribir un poema al revés"
(no como otto y los sarcófagos del ritmo)
(no letra por letra, ni fonéticamente)
lo estoy intentando, esto de escribir al revés
porque es difícil y no sé cuánto me demore
te aviso cuando lo termine
(no sé, aún no lo termino)
y creo que lo logré
quise escribir un poema al revés
superhumano como dijo mi psiquiatra
escribir al revés cansa, que fuera
ni paya de 4to básico
no quiero que suene a freestyle
porque a veces me pongo lento
(sirve a veces)
(cuando uno va en la micro)
(esto de rapear en la cabeza)
le apliqué puro talénto
Pero me lancé al vacío que mira devuelta y
¿no eras tú la poesía?
me preguntaba ¿y la rima?
El espíritu de don Gustavo
me ponía helado
Los tiempos verbales me respiraban en la nuca
Me pareció un proyecto----------------------------------------------------T I T Á N I C O
tan largo
tan difícil
Escribir este poema al revés
No sé si vaya a resultar
Pero hoy no quería hablar de lo que intento
y resulta ser poema escrito
parecido a un poema;
que uno pueda dibujar cualquier garabato
me parece tan extraño a veces
es que la poesía es una cosa tan rara...
Pero no temí intentarlo mamotreto;
ni ahora ni de joven básico
no sé si estuve a la altura
intentando haciendo sonetos
que tanto le gustan a los clásicos
ni ceñido a estructuras
mas, entretenidas de intentar;
y las rimas no fueron primarias
tuve que discurrir ideas, ágil
como escribir al revés no es fácil
todas mis habilidades literarias
tuve que desempolvar
este poema que escribí al revés
así termina y comienza
Querían las palabras hace rato;
pero que las escribiera por favor
No es por chorearle a la violeta,
pero esas dos
últimas líneas
primeras lineas
se repetían en mi cabeza
(Y con esta fueron tres)
Así es, estas dos líneas fueron primero;
Escribí este poema al revés.
miércoles, 28 de septiembre de 2022
Herencia
lunes, 26 de septiembre de 2022
sacaste hora
jueves, 22 de septiembre de 2022
martes, 20 de septiembre de 2022
Sencillo
Sea quien seas, te reto a escribir un comentario en este post.
Te reto, acaso eres gallina?
Te reto, a ver? Haz tu mejor esfuerzo.
Que sea el autor de esto no significa que tenga poder sobre ti.
No muerdo.
Dale, deja un comentario
Deja un comentario chuchetumadre.
(con todo respeto a la tía)
Ya po, a ver?
Comenta.
El Individuo Poético Sensible
Quiero prologar este poema acotando que lo escribí como en cuarto o tercero medio así que está lleno de angsty teenage desperado. Léase desde esa perspectiva, si quiere. Si no, júzgueme como el patético pasao de película que soy.
Tiene ese carácter payesco (parecido a la paya) de la poesía joven, pero tiene temas interesantes así que decidí ponerlo acá de todas maneras. Lo había mencionado antes igual, así que me sentía en deuda. Lo encontré, así que aquí va.
-o-
Conociendo, estudiando, y analizando
los estilos de vida actuales
se ha llegado a la conclusión
de que el individuo poético sensible
confinado a la soledad quedará.
Este individuo es solitario
anque no tartamudee al conversar
de hecho de una buena conversación disfruta
pero piensa, reflexiona y digiere
en ineludible soledad.
De la gente actual siempre dice
que prefiere con ella no estar,
que prefiere a alguien que piense,
se informe, y critique; sin perjuicios,
porque con los otros no encuentra paz.
Es esta una de las razones
por las cuales de tí se alejará.
Muchos le critican de soberbio;
piensa Él que quizás será muy avanzado,
o tal vez razón tendrán.
A Él a veces le pesa
aquella liviana soledad.
Siente que a veces necesita de alguien
alguien que tal vez le entienda...
pero por las muy lógicas razones
concluye e incluso defiende
que sólo se va a quedar.
El individuo aquí descrito
se es muy proclive a auto-criticar
generalmente se deprime
sobrepensando, rumiando
algo que tal vez le salió mal.
Y, aunque crean que es humilde,
Él no; lo cree falsa humildad.
A veces, consciente de su soberbia
(porque en el fondo lo acepta)
trata de, los humos, bajar.
No encuentra una mejor forma
que, como lo predijo la lógica,
confinarse a la soledad.
Una soledad, según lo que se sabe,
causada por personas que con él se dejaron de relacionar.
Terminamos descubriendo que su estado
no es del todo autoimpuesto
sino que estas personas impresentes
son parte del causal.
Él no sabe por qué se fueron
¿Se disgustaron? ¿Se hastiaron?
¿Algún mal rato les habré hecho pasar?
Segundos minutos y horas
el individuo gasta
en estas preguntas repasar.
Aún no se descubre, empíricamente
dónde aquellas personas irán a parar.
Pero Él cree que es su culpa
(la investigación presume esta misma idea)
pero no lo logra comprobar.
¡Ah! Estas personas eran selectas
aquellas con quién Él disfrutaba estar;
personas a quién quería,
personas a las que él se entregaba,
personas, algunas, a quiénes llegó a amar.
Pero su corazón, al romperse,
demoraba él en reparar.
Pieza por pieza tomaba,
y justo cuando la última encontraba,
de nuevo se volvía a enamorar. (Aquí escribí algo incluso más patético que ahora detesto así que decidí censurarme.)
Son estas y muchas otras razones
de por qué el individuo poético sensible, en demasía racional
se aleja como asceta, ermitaño, místico.
Razones que incluso la investigación no logra descubrir en su totalidad.
Investigación conducida por él mismo
que, en estas míseras palabras, intentaba expresar.
viernes, 29 de julio de 2022
Florísima
miércoles, 27 de julio de 2022
Lista de cosas incómodas en un nivel liminal (en constante construcción)
(27/07/2022)
La textura del queso descongelado
Fruta harinosa, como sandías o manzanas
(20/09/2022)
Esas calles peatonales entre y a través de edificios que hay en Santiago, de noche.
(07/02/2024)
Esa tela de saco de dormir
jueves, 7 de julio de 2022
domingo, 5 de junio de 2022
sábado, 21 de mayo de 2022
Habitaciones, 1
Abrí los ojos y me senté. Con mi mano hábil sentí el piso de alfombra frío bajo mí y me di cuenta de que aún llevaba puesta toda mi ropa del día. En frente, la total obscuridad. Pasé mi mano frente a mi cara y llegué a dudar de mis párpados abiertos de par en par. Llevé nuevamente mis manos al piso y las moví en semicírculos a mi alrededor hasta que sintieron eventualmente la costura abierta de la alfombra que se encontraba a mi lado. Rasgué un poco del suelo y comprobé que de éste emanaba el tan particular olor a pegamento viejo que inundaba el lugar en donde estaba. Aún conservaba bastante pegajosidad, de hecho se sentía casi fresco, mas con un dejo añejo. De súbito, escucho que alguien en otra habitación acciona un interruptor; esto provoca que las luces fluorescentes del techo se encendieran con un conjunto de clicks muy particulares. Se notaba la edad de dichas fixturas ya que tardaron un buen rato en encender, parpadeando varias veces, hasta entonar todas una misma frecuencia. "Doscientos veinte herzios" dije para mis adentros, ya que sabía de memoria la frecuencia a la que resonaban esas malditas luces de oficina. Sin siquiera alcanzar a terminar este pensamiento, escucho pasos alejándose rápidamente desde la misma dirección en la que escuché la acción del interruptor. Sonó casi como una persona corriendo. Es más, sonaban con el peso y la cadencia exactos con las que escuchaba correr al hombre de mi sueño persistente. Ese sonido, al igual que el zumbido de los tubos, estaba grabado a fuego en mi mente. Cuando el volumen de los pasos llegó a aproximadamente un 20% del original, su apariencia llegó de súbito a mi ojo mental, no lo recordaba hace mucho. Camisa a cuadros color sepia y mostaza, corbata marrón, pantalones caqui, ojos verdes grandes mirándome atentos, debajo de unas gafas ópticas de marco translúcido de plástico amarillado, casi carey; zapatos negros, con terraplén y suela altos, tez blancucha como la de un hikikomori, pelo alguna vez ordenado, limpio, y engominado; ahora seco y nevado. Su apariencia entera combinaba con la de este lugar en el que estaba sentado. Me levanto ya sin escuchar los pasos de este sujeto, y me acerco a una de las amarillentas murallas. Siento con mis yemas el papel decomural mal pegado, y las texturas que resalían tanto del mal trabajo hecho como de los patrones intrínsecos del material. Me agacho para observar con detención el guardapolvos; era de alguna madera que en algún momento fue fina, pero ya se consideraba barata y de mal gusto (me reservo la vaguedad ya que nunca fui un conocedor de terminaciones finas), sin embargo permanecía más o menos limpio, como si por estas habitaciones caminaran seres que no levantan polvo que debiese ser guardado. Luego de examinado el guardapolvos, me erguí y seguí el muro con una mano hasta llegar a su fin, sintiendo todas las texturas y tratando de identificar si podía distinguir los colores de la pintura falsa con tan solo mi tacto. Detrás del muro acariciado se extendía una habitación casi idéntica -salvo geometrías- a la que me encontraba antes. Al notar la similitud de ambas, me volteé con el fin de examinar la habitación que se encontraba detrás del muro opuesto. Al hacerlo, descubrí lo que parecía ser el marco de una ventana en la habitación detrás de mí. Tal vista incrementó mi curiosidad, por lo que me encaminé hacia su fuente. Al adentrarme en esta nueva habitación, caí en cuenta de que no era una ventana como tal la que interrumpía la monotonía del muro, sino un espejo extremadamente apagado. Tanto así, que sólo podía discernir en él mi silueta, con ningún detalle de mi cuerpo. Rodeé el marco con mis dedos tratando de saber si estaba colgado o pegado; caminé hasta el otro extremo -debe haber medido unos dos o tres metros de largo por uno de alto- para razonar finalmente que era parte de la estructura del muro. Golpeé con los nudillos el vidrio y el muro que lo sostenía, y sonaron huecos. De hecho los muros anteriores que sentí tenían ese frío característico del concreto, pero este muro parecía ser de material liviano. Por mi cabeza no pasó tratar de echarlo abajo, ni de abrirlo a patadas, ni incluso romper el vidrio; una sensación de incertidumbre me consumía. ¿Será que detrás de esto hay algo? ¿Será que al otro lado del vidrio hay alguien? Había visto programas en la televisión con esta clase de espejos y normalmente había gente detrás de ellos, pero mi intuición decía que gente no había, era un espacio tan vacío que no podía rondar otra alma. Traté de disimular mi miedo haciéndole una mueca al vidrio y me alejé con las manos detrás de la espalda.
