miércoles, 26 de septiembre de 2018

Aprovechando el vuelo

Sé que tengo ésto pendiente contigo Loreto, lo siento.

Aún no me siento listo para mostrarte este blog, ya que quizás no sabes (creo que sí sabes) que estaba emocionalmente en una tormenta antes de conocerte. Y, pucha, no sé si es bueno o malo, pero normalmente dicen que hay que amarse a uno mismo antes de amar a alguien y, la verdad, creo que me enseñaste más que nadie a quererme. Por eso estoy muy agradecido.

Lo siento también por ser emocionalmente "menos maduro" que tú, de verdad lo que menos quiero es ser más ancla que vela, pero al parecer hasta ahora no le he sido. Eres una persona muy sincera y me hubieses dicho.

Gracias por hacerme ver el lado bonito y simple de la vida, por eso estaré eternamente agradecido, y lo digo sin titubear de esta promesa. Te querré siempre por eso. Tú, como nadie más, me enseñaste a, no sólo dejar de complicar las cosas, sino a simplificarlas, entiendes tan bien la vida.

Sé que no somos perfectos como personas, y lo acepto. Eso es muy importante, y hasta hace poco no me había dado cuenta.

Y de tu teorema de la simplicidad, aparecen muchos corolarios y lemas que son generalizables a todo lo que me pasa y siento.

Miro hacia atrás y veo que en tres semanas había pasado de pensar que estaba loco a haberte conocido a ti y cuestionarme si era muy intenso. Y la verdad es que sí, era muy intenso y a veces lo sigo siendo, pero lo que aprendí de ti me ayudó a ecualizarme, como dice La Espera.

Todo me hace sentido ahora.

Perdón si hay algunas cosas que no te dije, de verdad lo siento. Pero tampoco es para ser brutalmente honesto no? Sé que sabes mucho de mi que yo no te he dicho, me fascina.

Creo que todo se resume en lo que me dijiste hoy. Uno no se conoce todo el tiempo. Y eso, en mi, es no entender las cosas que siento. Pero creo que estoy aprendiendo.


Me carga decir que me has ayudado conmigo mismo, porque no quiero que parezca que dependo de ti, eso es lo último que quiero. Espero que sientas que te entrego todo lo que siento que me entregas a mi. Y de verdad, yo doy todo lo que puedo dar. No de manera Padre-Hurtadense, sino de manera (considero yo) sana.

Gracias por recordarme quererme cuando se me olvida, o por lo menos por escucharme recordarlo sólo.

Gracias, sobretodo, por ser como eres. Porque me gusta mucho. Eres cariñosa, divertida, atenta, inteligente, no voy a seguir nombrando, porque ambos sabemos como eres. Me encanta.

Me gusta mucho como me siento contigo, de verdad deseo que te sientas así.

De verdad, cuenta conmigo para lo que sea. Lo que sea. Quiero ser un apoyo, una vela, un motor, para tus sueños, tu felicidad y tu paz; y un colchón, aguas tranquilas, una brisa fresca, para cuando te sientas cansada, agobiada, triste.

Te amo Loreto, con todo lo que eso conlleva. Sin cláusulas ni anexos.

Sé que lo digo mucho, pero para mí no pierde el significado.

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