Los escritores de verdad le dedican tiempo a escribir.
Los escritores de verdad le dedican
cien mil horas al día
a escribir y a escribir;
todos los días se levantan, toman café
se sientan y dedican
un par de horas a escribir.
Los escritores de verdad tienen una rutina
que siguen al pie de la letra.
Los escritores de verdad definen un horario
dentro del día
a escribir.
Los escritores de verdad son
un diagrama equitativo de horas
repetido a través del calendario
en donde unas horas son para escribir,
otras horas son para otras cosas,
y otras horas son para el resto de las cosas. (y dicen que no duermen)
Los escritores de verdad le dedican un tiempo justamente necesario a escribir.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario.
Las personas de verdad siguen una rutina.
Las personas de verdad no están todo el día en la cama.
Retorciéndose porque no pueden salir de la cama.
Las personas de verdad siguen una rutina
y le dedican cierta cantidad de horas al día a ciertas cosas.
Las personas de verdad no funcionan solo cuando tienen miedo
no funcionan solo cuando sienten que su vida se va a acabar si no lo hacen.
Las personas de verdad le dedican su tiempo a vivir.
todos los días se levantan, toman café
salen a la calle y dedican
un par de horas a vivir.
Las personas de verdad no dependen de una pastilla
o un tratamiento
para poder vivir.
Las personas de verdad pueden justificar sus problemas cuando son problemas,
no cuando son días de no poder levantarse, vestirse, o mandar un par de correos.
Las personas de verdad no sienten que se están pudriendo
porque tienen una rutina
y le dedican cien mil horas al día
a hacer lo que tienen que hacer
para vivir.
Las personas de verdad tienen un proyecto
y hacen cosas para su proyecto,
y pueden hacer cosas para su proyecto,
Y no se quedan echadas en la cama
sufriendo no poder hacer cosas para su proyecto.
Los escritores de verdad no escriben acerca de las personas de verdad.
Los escritores de verdad escriben acerca de cosas profundas
hablando con delicadeza y midiendo infinitamente sus palabras y su pluma.
Los escritores de verdad no escriben acerca de lo que sufren a través de una metáfora
más trillada que la chucha
haciendo como que hablan de otras personas en negativo.
Los escritores de verdad no son "meta" escribiendo acerca de lo que están escribiendo.
Los escritores de verdad no escriben acerca de sus problemas mentales.
Los escritores de verdad no escriben acerca de puras tonteras que se cuentan a sí mismos para engrupirse y autosabotearse haciéndose los probrecitos.
Los escritores de verdad no tienen pensamientos suicidas.
En realidad, no tienen pensamientos suicidas tipo 1, o como sea que se llamen.
Las personas de verdad no están hartas de no poderse la raja, ni desean que todo se acabe lo más rápido posible.
Las personas de verdad dedican un par de horas de su día a su vida y a mejorarse, y quieren salir adelante.
Los falsos escritores no existen, no pueden hacerte daño.
La gente de verdad no cree en los falsos escritores.
Los escritores de verdad no escriben de los falsos escritores.
Los falsos escritores desearían no existir. Ni ser falsos, ni ser tan complicados.
La gente de verdad tiene una rutina, trabaja, se compra casas, quiere tener una familia.
La gente de verdad no se sienta triste frente a un computador a escribir sobre estas cosas.
Los escritores de verdad no borran lineas que encuentran weonas.
El hombre imaginario le pega mil patás en la raja al escritor de verdad.
Chúpenme el pico.
Yo, [Nombre redactado], quisiera poder ser escritor de verdad, algo así como pinocho.
Y dedicarle cien mil horas a escribir y a patinar, y a ir al gimnasio y trabajar.
Quisiera ser persona de verdad
y tener una rutina y ser feliz, y trabajar en mí mismo.
Y todas esas tonteras.
Los escritores de verdad no escriben sólo cuando se sienten como el pico
Ya, me aburrí, chao.